Este mes en el blog, lo dedicaremos a revisar publicaciones experimentales denominadas Libros de Artista y Libros Objeto. Trabajos, en general, de gran belleza formal y plenos de un exquisito universo íntimo del artista.

El acto de registrar es tan antiguo como la historia del ser humano. Al parecer, desde que comenzamos a vivir en sociedad, se hizo necesario recolectar elementos que cruzaran la frontera de la sobrevivencia corporal y nuestra especie comenzó a recopilar aquellos elementos que permitieran sustentar la historia de los nacientes grupos, destacándose los que ayudaban a construir la identidad de un pueblo.

El registro fue adoptando diversos soportes en las civilizaciones, desde la tradición oral pasando por la iconografía y estableciéndose en formatos escritos a través de los libros. Sin embargo, estas primeras aproximaciones editoriales diferían bastante entre los distintos pueblos, utilizando los más variados soportes y formatos. Con este propósito eran utilizadas piedras en cavernas, metales de los más diversos tipos hasta colecciones de sofisticadas hojas de papel. Todo era válido para expresar y resguardar la evolución del pensamiento humano en estos grupos humanos primigenios.

Manuscritos del Mar Muerto

Manuscritos del Mar muerto encontrados entre los años 1946 y 1956. Su data varía entre los años 250 a.C y 66 d.C convirtiéndose en los manuscritos bíblicos más antiguos encontrados.

En este contexto, los descubrimientos arqueológicos han confirmado una etapa de experimentación y por lo tanto de proposición de los formatos y soportes sobre los que plasmaban los asuntos que eran imprescindibles transmitir. Este hecho sólo permite complejizar y declarar como un imposible la tendencia de establecer una tipología tradicional, principalmente debido a la desconexión territorial entre cada uno de estos asentamientos, lo que nos devela una riqueza formal de las obras que recogen los actos de lectura de cada pueblo, la diversidad de recursos naturales y los métodos empleados en el manejo de la información.

No obstante, el libro en su dimensión objetual, tal como lo conocemos, o bien, en su formato más reconocible, no fue popularizado hasta que el cristianismo comenzó a dominar la esfera político-religiosa del mundo “occidental”, es decir, cerca del siglo IV d.C. El patrón estético caracterizado por la composición gráfica de las obras y de la organización de la información a través de páginas y capítulos se establece en este periodo, donde la producción editorial era compleja de realizar y, por lo tanto, las obras no poseían amplias audiencias que pudiesen acceder a ellas. El lector, principalmente, proveniente de las altas esferas sociales ya fuese del ámbito económico o religioso, podía acceder a una limitada bibliografía cuyos costos individuales de producción, las convertían en piezas de arte gráfico prohibitivas.

Libro de Kells o Gtan Evangelio de San Columba, suntuoso manuscrito irlandés del medioevo datado en el año 800 d.C.

Libro de Kells o Gran Evangelio de San Columba, suntuoso manuscrito irlandés del medioevo datado en el año 800 d.C.

No obstante, con el advenimiento de la imprenta moderna, el sistema de trabajo editorial llevó a que el libro se transformara en un objeto industrial de producción en serie y, por lo tanto, los actos de registrar y difundir buscaron amplificarse tan rápido como los medios técnicos permitiesen lograrlo. Si bien, en un primer momento las obras buscaban homologar la manufactura tipográfica y compositiva de las antiguas obras desarrolladas por los monjes copistas, luego los libros comenzarían a adquirir una personalidad propia y, con ello, poco a poco comenzó a imponerse el formato de lectura tradicional que conocemos hasta hoy.

Luego de siglos donde las técnicas de impresión han permitido convertir el libro en un objeto accesible a gran parte de la población, comenzaron a aparecer grupos que comenzaron a colocar en crisis el objeto serializado en grandes tirajes y han empezado a experimentar en todas las formas posibles con los formatos y los actos de lectura, por supuesto, desde una mirada artística.

Esta nueva disciplina dentro de las artes visuales, la del libro-objeto y libro de artista, busca que la obra exprese una coherencia entre contenido y continente, remitiéndose, en parte, a la función embellecedora de los monjes copistas del medioevo, pero agregando una nueva coordenada que involucra directamente al pensamiento del artista con el contenido publicado. Por lo tanto, contenido y continente son expresión del universo personal de una sola persona: el artista.

Estos nuevos trabajos, cuyo primer acercamiento fue realizado en el año 1863 con el fundacional Studies of Plant Life in Canada de Agnès Fitz Gibbon, construyen el borde experimental del oficio editorial, donde el objeto serializado pasa a ser una obra de tiraje limitado que se nutre de cierta tradición artesanal en el desarrollo del objeto. Y es que no es fácil comprender los límites en torno del libro de artista y el libro – objeto, donde existen diversas definiciones que sólo ayudan a construir límites difusos. No obstante, ya sea cualquiera de estas dos categorías, el trabajo del libro experimental ayuda, además de exponer el trabajo de un artista en particular, a cuestionarse acerca del objeto en sí, su tradición y sus cualidades, lo vandaliza en cierto aspecto, considerándose cada publicación, en particular, un hito de ruptura.

En Naranja Librería estamos apostando por el desarrollo de un catálogo referido a estas obras experimentales que cuestionan el formato tradicional de libro y que, en su intimidad, develan el universo del autor. Es por ello que queremos destacar dos artistas que se encuentran presentes en nuestra selección.

La primera de ellas es la brasileña Lucía Mindlin, destacada artista del libro, que ha desarrollado su obra en torno a la memoria familiar y a la experimentación del objeto libro. Sus obras, de gran riesgo formal, siempre juegan desde la potencia estética y la gran coherencia de contenido con la interacción del lector frente a la obra, otorgándole la posibilidad de crear nuevas posibilidades conferidas a partir del valor lúdico del formato.

Te invitamos a revisar el libro "Memória de Você" en nuestra tienda.

Te invitamos a revisar el libro “Memória de Você” en nuestra tienda.

Por otro lado, la segunda artista es la chilena Javiera Pintocanales, quien actualmente reside en México. Sus trabajos llenos de delicados detalles, se internan sin temor en el concepto de libro-objeto deshaciendo el formato tradicional para experimentar con audacia en nuevos actos de lectura. Es allí donde destacan “Mapa de bolsillo de una ballena” y “Cumbres A3”, ambos presentes en nuestro catálogo y que puedes revisar aquí.

Cumbres A3 de Javiera Pintocanales

Cumbres A3 de Javiera Pintocanales

 

Mapa de bolsillo de una ballena (II), de Javiera Pintocanales

Mapa de bolsillo de una ballena (II), de Javiera Pintocanales

Te invitamos a seguir revisando nuestro blog durante el mes de septiembre para enterarte más acerca de los libros de artista y libros objeto.

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