Diccionario de ocupación es una intervención que se enmarca dentro del proyecto Qualia, un ejercicio permanente de escritura que consiste en la elaboración de definiciones desde una perspectiva personal y que guarda una particularidad en su proceso: las definiciones se generan a partir de la última palabra de la definición anterior, configurando una estructura encadenada.

El grupo de palabras definidas en Diccionario de ocupación establecen un vinculo con el lugar donde se exponen, refiriéndose a su dimension espacial y, al mismo tiempo, a las cualidades simbólicas que el espacio representa para la artista. El montaje de la exposición trata los muros de esta galería como páginas en blanco dispuestas a configurar una edición, que se compone por 39 definiciones, 37 conceptos, 43 acepciones, 517 palabras, 1.542 signos de puntuación y 2.059 caracteres.

Proceso de Montaje

Proceso de Montaje

Texto Curatorial 

por Naranja Librería

 

  1. Acerca de la participación de Naranja Librería en una exposición de arte contemporáneo.

En el momento de acercamiento y planificación del proyecto Qualia de Fernanda Aránguiz, surgió una duda que es legítima y fundamental en la construcción de esta exposición: ¿cuál es la pertinencia en la participación de una librería en la curaduría de una exposición de arte? Esta pregunta nos obliga a esclarecer nuestros propios fundamentos como librería y editorial, en la búsqueda de construir un vínculo con esta obra expuesta en Casa en Blanco.

Nuestro trabajo ha estado profundamente ligado al libro, sin embargo, el libro en el que nos hemos enfocado es aquel en que su soporte y contenido, o bien, contenido y continente logran una comunión tal, que nos invita –desde nuestra condición de lectores– a entenderla como un trabajo analizable desde todas sus aristas, puesto que como decía Ulises Carrión en su obra “El arte nuevo de hacer libros”:

 

“En el arte viejo el escritor escribe textos.

En el arte nuevo el escritor hace libros”.

 

Esta frase fundacional de un nuevo tiempo, también funciona como la apertura a un nuevo modo de trabajo que, si bien ha permanecido marginalizado a un circuito aún escueto, ha apuntado a fusionar etapas del proceso creativo y logístico de la cadena del libro, enriqueciendo sus cualidades formales y generando discusiones en torno al texto, la obra y la lectura. Esta libertad o amplitud de posibilidades en torno a lo que puede ser libro o no, inaugura un campo donde los límites son difusos y la definición se construye en el hacer. Este último es considerado el acto reflexivo en el que se cuestiona el rol de cada una de las partes anatómicas de un libro en la búsqueda de integrarlas en la lectura, a su vez entendida como un proceso más amplio que la codificación y desciframiento de un texto, donde todos los elementos materiales están a su servicio, o bien, conforman la lectura misma. Es ese nuestro horizonte.

 

  1. Qualia: la definición desplegada cuestionando el soporte.

Para que la lectura sea efectiva, es necesario el reconocimiento del código en que el mensaje se encuentra expresado, estableciendo entre lector y contenido, una relación sostenida por la memoria. Ahora bien, existe un tercer elemento necesario para que la lectura pueda realizarse: el soporte. Si el mensaje no tiene un espacio que lo acoja, nunca podrá ser revelado al lector y, por consiguiente, se deberán escoger otros medios comunicacionales que le permitan ser transmitido.

Desde esta perspectiva, Qualia: diccionario de ocupación cuestiona el soporte tradicional de lectura, transformando el espacio expositivo en un nuevo continente, donde el contenido se despliega en el espacio a partir de palabras definidas que, a su vez, abren nuevos términos a definir. Estas definiciones son realizadas desde un ámbito personal que reflejan el propio devenir de quien define, sin embargo, reconocen el territorio donde se insertan formando vínculos entre el espacio de la interioridad y el espacio arquitectónico.

El acto de desplegar, como también el acto de lectura, se apropian de una sala de exposición utilizando sus muros como soporte del texto. No obstante, el acto de contención de la palabra en los muros no resulta un acto pasivo, sino que se transforma en protagonista del contenido, generando una relación simbiótica entre ambos elementos, donde el texto es afectado por el lugar como el lugar es afectado simbólicamente por el texto, a través de la donación de un tiempo extraordinario, definido por el tiempo del presente montaje.

 

Proceso de Montaje

Proceso de Montaje

 

  1. La definición tradicional versus la definición propuesta por Qualia.

Definir, desde un aspecto tradicional, implica un acto realizado con exactitud, que describe elementos genéricos y diferenciadores de un concepto.

Es decir, existe en el acto de definir un acuerdo que se traspasa de generación en generación de los hablantes de una lengua y que contiene, en esencia, la inmutabilidad (al menos en los conceptos más abstractos y fundamentales).

Sin embargo, las definiciones de Fernanda Aránguiz atacan esta inmutabilidad desde el entendimiento de que el mundo creado a partir del lenguaje es, en principio, un ejercicio solitario. Es por ello que este ejercicio invita al lector a no permanecer pasivo ante ellas y a no estar siempre de acuerdo; aunque también el lector es invitado a comprender el mundo interior de aquel que define. Fernanda elimina de la definición todo rastro de objetividad, atravesándole su propia historia y su propio presente. Leerlas es ingresar a su mundo, procesos, dilemas y opiniones.

Proceso de Montaje

Proceso de Montaje

 

  1. El lugar.

Esta exposición, realizada con definiciones especialmente recogidas para esta instancia, se pregunta también por el lugar. ¿La exposición puede ser reproducida íntegramente sin cuestionar el soporte que la acoge? Al parecer no, puesto que la arquitectura reconoce el espacio desde la singularidades preexistentes del territorio que la recibe.

Por tanto, esta exposición, al ser acogida por un lugar, cobija también al mundo interior de la artista, quien le regala un tiempo extraordinario y único al describir subjetivamente sus voluntades espaciales y asignaciones emocionales. Es por ello que Diccionario de ocupación tiene el valor de ser la fotografía de un momento interior de la artista, quien se encuentra en constante cambio y que no obliga a un acuerdo o a una coherencia de sus definiciones ni en el tiempo ni en el espacio.

Exposición

Exposición

 

Imágenes de la inauguración